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El reciente episodio mediático del día 1 de abril de 2018, viral en las redes sociales, sobre la aparente oposición de la Reina Letizia a que sus hijas fueran fotografiadas a solas con la Reina emérita, ha removido muchas sensibilidades que no han visto con buenos ojos lo que parece  una actitud de intromisión de la madre en la normalidad de la relación entre sus hijas y su abuela paterna.

Más allá del trasfondo existente en esta situación, que puede obedecer a una mala relación entre ambas reinas  o simplemente a un mal entendido sin importancia,  se nos plantea la cuestión de hasta qué punto  los progenitores, máximos garantes de la educación y el bienestar  de sus hijos, pueden poner trabas a una relación normalizada de éstos con sus abuelos y demás parientes.

El artículo 160.2 del Código Civil, establece que “No podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales del menor con sus hermanos, abuelos y otros parientes y allegados.

En caso de oposición, el Juez, a petición del menor, hermanos, abuelos, parientes o allegados, resolverá atendidas las circunstancias. Especialmente deberá asegurar que las medidas que se puedan fijar para favorecer las relaciones entre hermanos, y entre abuelos y nietos, no faculten la infracción de las resoluciones judiciales que restrinjan o suspendan las relaciones de los menores con alguno de sus progenitores”.

Es obvio, por tanto, que salvo que exista justa causa que lo desaconseje, la relación de los menores con sus parientes y, especialmente, con sus abuelos y hermanos ha de garantizarse en condiciones de normalidad, ya que, tal y como proclama la Convención sobre los Derechos del Niño (artículo 8.1), adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 y ratificada por España el 30 de noviembre de 1990,el menor tiene derecho a preservar sus relaciones familiares sin injerencias ilícitas.

La propia exposición de motivos de la Ley 42/2003 (LA LEY 1756/2003) que reformó el artículo 160 del Código Civil (LA LEY 1/1889) ya señaló que los abuelos tienen un papel fundamental en la cohesión y transmisión de valores en la familia, que favorecen la estabilidad afectiva y personal del menor, papel que también desempeñan otros parientes y allegados.

 Como dice la sentencia del Tribunal Supremo (STS) de22 mayo de 2008. “La integración familiar y social del menor no puede conseguirse si se priva a éste, en contra de su derecho reconocido, de la posibilidad de relacionarse con sus abuelos y demás parientes”.

Por su parte, la STS de 20 de septiembre de 2002 (LA LEY 7868/2002)consideró que no existía justa causa que impidiera las comunicaciones del menor con sus abuelos, pues “el ejercicio del derecho de visita no puede depender de una actitud personal del padre”.

En el mismo sentido, en su sentencia de 14 de diciembre de 2007 (LA LEY 283065/2007), la Audiencia Provincial de Barcelona entendió que ”Los menores tienen derecho a una integración familiar y social que, lógicamente, no puede conseguirse si se priva al niño, en contra de su derecho reconocido, de la posibilidad de relacionarse con sus abuelos y demás parientes y La AP Illes Balears, en sentencia de 20 de diciembre de 2002 (LA LEY 214721/2002) estimó procedente establecer un régimen de visitas a favor de los abuelos, pues los problemas que presentan los adultos no tiene que afectar a las relaciones de la niña con sus abuelos al ser éstas relaciones beneficiosas para el desarrollo integral de la menor”.

Por más reciente, citamos la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 15 de enero de 2018, en la que viene a ratificarse la doctrina jurisprudencial existente hasta la fecha según la cual, “el interés del menor debe ser  guía de la interpretación jurisprudencial deriva de lo establecido en el artículo 8.1 de la Convención de Nueva York sobre los Derechos del Niño, que establece que "Los Estados Parte se comprometen a respetar el derecho del niño a preservar su identidad, incluíos [...] Las relaciones familiares de conformidad con la Ley [...]".No es posible, pues, impedir o limitar el derecho de los niños al contacto con sus abuelos, únicamente por la falta de entendimiento de éstos con sus progenitores ( SSTS 20 de octubre de 2011 y 13 de febrero de 2015 ). Como recoge la sentencia 576/2009, de 28 de julio , la relación del nieto con los abuelos es siempre enriquecedora ( STS 20 de septiembre de 2002 ) y no cabe desconocer el legítimo derecho de los abuelos a tener un estrecho contacto personal con quien les une una relación de parentesco tan próximo que justifica un especial afecto. Los abuelos ocupan una situación respecto de los nietos de carácter singular y, sin perjuicio de tener en cuenta las circunstancias específicas del supuesto que determinan que aquélla pueda presentarse con múltiples aspectos y matices, en principio no cabe reducir la relación personal a un mero contacto durante un breve tiempo”.

Como argumenta dicha sentencia, “todo ello debe entenderse sin perjuicio de tomar en cuenta la voluntad del menor que deberá ser oído al respecto”.

CONCLUSIÓN: El INTERÉS SUPERIOR DEL MENOR debe prevalecer en el desarrollo de las relaciones familiares y en la interpretación de las leyes que las regulan. Por lo tanto, más allá del lógico protagonismo que, en condiciones de normalidad, sus progenitores ostentarán respecto a su educación y cuidado, el derecho del menor a relacionarse con el resto de sus familiares, especialmente abuelos y hermanos, es un derecho propio y no una opción de sus tutores legales.